Kutná Hora, la antigua ciudad de la plata, está a una hora de Praga y es bastante más tranquila que la Ciudad Vieja. La gente va por el osario de Sedlec, una capilla decorada con huesos humanos, y por la catedral de Santa Bárbara.

Si puede, empiece por Sedlec. La capilla es pequeña y se llena enseguida, pero con treinta o cuarenta y cinco minutos tiene suficiente. Después vaya al casco antiguo, a pie o con un trayecto corto. Tómese un café antes de la catedral y deje la comida para después.

Santa Bárbara es el plato fuerte del día, así que dedíquele casi una hora. Luego pasee sin lista. El error habitual es reducir la ciudad al osario o querer meter demasiadas iglesias.

En invierno cambian los horarios, y conviene llevar calzado para cuestas. Cuando vuelva en tren a Praga, el Golem, en Maiselova 8, abre hasta las 22:00.