La Ciudad Vieja, Josefov, el río y el Puente de Carlos se recorren a pie. Hay adoquines, así que lleve un calzado que ya tenga bien probado. Oriéntese por el río y la plaza, y no espere ir siempre en línea recta.

El tranvía es el transporte de Praga por excelencia y pasa con frecuencia. Deje bajar antes de subir. Muchas veces compensa pasarse una o dos paradas y volver caminando por una calle más tranquila.

El metro sirve para cubrir distancias largas, y después se sigue a pie. Algunas estaciones son muy profundas, así que cuente con unos minutos de más.

Los billetes se pagan por tiempo, no por distancia. Compre uno oficial y guárdelo hasta el final del trayecto, porque incluso una sola parada exige billete. El coche es útil de noche o si va con equipaje. Si toma un taxi, acuerde el precio antes de arrancar.